Todos hemos tenido momentos de desesperación, duros, difíciles y hasta complejos donde nos sentimos abandonados, aislados y solos. Todos hemos tenido etapas duras donde los días son realmente oscuros y grises, donde el dolor nos inunda terriblemente y nos sentimos realmente despertados por no ver la salida. Esos momentos son aquellos donde un grito desgarrador de nuestro corazón nos llama pero el pánico y el miedo no nos deja mover. Ese temor por el dolor que experimentamos no nos deja salir de la parálisis del dolor y la angustia que sentimos. Momentos donde el dolor nos tira al suelo, nos afecta profundamente, nos deja sin palabras, nos pone de rodillas o nos deja paralizados. Todos en algún momento hemos experimentado algo de ello verdad? Y bien para ser más exactos puede se la pérdida de un ser tan importante como la madre, la muerte de la mascota, la pérdida del trabajo, las finanzas, una separación, el amor de alguien, o cualquier cosa que pueda causarnos dolor físico o emocional. Ese tipo de dolor que no nos permite ver más allá, que no le permite a nuestra mente y el corazón actuar con la razón para poder sobrellevarlo, aceptarlo, tomarlo como una aprendizaje y lograr finalmente sanar el corazón y salir adelante.
Para mi definitivamente en estos momentos donde me he sentido tan vulnerable por la gran pérdida. Mi Mama Maite, a quien la vida me permitió gozar durante estos 39 años de vida y a quien la vida no le permitió sino vivir sus 63 años de vida, y donde yo a penas aprendía a ser mama junto a ella como abuela de mi hija Sofía. Que duró de verdad, es una pedida que no la puedo describir y que al juntar en este escrito se hace aún un nudo grande en mi garganta por mi gran dolor. Porque los hechos fueron muy fuertes y doloros, muy rápidos y muy difíciles para uno como hijo o hija tener que desprende y aceptar junto con Ella que su tiempo ya estaba expirando. Definitivamente es algo que me ha marcado profundamente y que por más que lo escriba no pasa así de simple, no se quita, tal vez se disipa un poco con el correr de los días. Y es que a veces en esa face de realmente aceptar el dolor pienso muchas veces que me siento huérfana, que no tengo mi pilar, mi roble. Que ese cordón umbilical que me unía a ella sé ha ido, que ella no esta. Pero por ella y por mi dolor, pero más por ella y su legado, sus enseñanza de alegría, su manara como fue su partida, su maravillosa entrega al creador y la aceptación de su destino y la manera tan especial de lo que la dos tuvimos aquí en la tierra, este proyecto de escritos en este blog ha nacido. Ha nacido para sanar, para dar testimonio de vida que aunque la ausencia de mi madre y el dolor de mi perdían es grande, se puede aprender a sobrellevar y entender como un nuevo comienzo, con una perspectiva importante.Aquí pues quiero plasmar palabras sinceras donde con mis vivencia una a una quiero contar que mi dolor tienen un propósito puro de hacerme más humana. Que con Amor, Fe, Esperanza yPerseverancia por salir adelante aún en estas condiciones de no tener a mi madre. La inspiración que me inunda es por buscar una manera positiva de poder aceptar, sanar y salir adelante usando los poderes grandes de mis cuatro mantras como yo les llamo. Y es que ellos me han ayudado a encontrarle sentido a mi vida de nuevo logrando aprender a sanar y liberar el dolor con paz interior mientras la presencia de este duelo está aquí conmigo.
Basada en mis vivencias y experiencia personal quiero contarles que cada recomendación que he empezado hace parte de un sistema de soporte y apoyo como yo lo llamo. Ello con el fin de ayudarme a sobreponerme a los obstáculos y el viaje pesado que a veces llevo con maletas de dolor, miedo, resentimiento y angustia. Por ello aquí les cuento que poco a poco he ido usando mis cuatro mantras para sanar y curar ese sentimiento de abandono que tengo de ausencia.
Y bien quiero compartir el Amor que ido experimentando en mi vida mientras celebre a mi madre viva y ahora en esos momentos de dolor que me conquistaron con temor por la pena de su pérdida. Como el Amor ha sido mi oasis de sanacjon. Con el amor entre ella y yo fue evolucionando mientras las dos logramos sanar nuestra relación de madre e hija mientras yo crecía como mujer y ella hacia su trabajo de mama y papa. Como con ese amor de las dos tan puro y profundo pudimos ambas aceptar que su tiempo llegaba a un final y que ella se tenía que ir preparándonos juntas para dejarla ir en un acto de verdadero amor y no de egoísmo por quererla un poquito más conmigo. Es ese amor por ella y por mi misma el que me ha ayudado a ver con claridad que su legado no murió, que su fuerza. Mujer y Madre están intactos en mi. Que eso es lo que me impulsa a continuar porqué yo se que ella quiere que yo sea feliz que yo acepte y pueda salir adelante. Por ello este proyecto es para sanar el corazón y para que sin miedo podamos confrontar la soledad, el dolor, la duda, la desesperación y el abandono. Cada palabra lleva mi deseo profundo para quien lea este escrito pueda vivir con seguridad de poder mover el pasado y dejar ir el dolor para descubrir los milagros de la Vidal aunque la muerte sea quien nos enseñe a crecer como personas. Porque con Amor, Fe,Esperanza y Perseverancia podemos volver a sonreír y dejar que nuestras almas bailen de alegría. A veces ahí que mirar el dolor con ojos de esperanza porque detrás de El llegan bendiciones cuando con empeño dejamos que lo malo pase para poder ser fuertes, sabios, amorosos y comprensivos.
Aquí esta pues la reflexión: Nunca podremos dejar de recibir amor, siempre queremos sentirnos amados. El amor es la fuerza y puede con todo. El amor es compasivo y misericordioso, es el motor de la vida. Mis vivencias me llevan a pensar que todos por mas duro que sea el dolor que nos inunda debemos emprender con pasos positivos la busque del el amor para que nos cobije con su manto y nos abrigue para aprender a sanar. Es ahora nuestro tiempo de aceptar con amor esa perdida tan grande y convertirla en una gran oportunidad por valorar más y más quienes somos y de donde venimos. Lo que nos damos a nosotros mismos y lo que queremos brindar a otros. Es el tiempo pues de aceptar y liberar el corazón del dolor con amor, con una mente abierta y un corazón amoroso que nos permita movernos más allá del dolor y recrear un nuevo ser. Yo me abro al amor, yo me lleno de amor, yo me siento con amor para mi y para quien rodea mi vida. Porque el amor no solo sobrevive al dolor, El nos ayuda a luchar.
A Maite la que me enseño a dar amor y sentir que puedo salir adelante, que si me lo propongo lo logro!
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