Francamente aprender de la compasión y a ser compasivo es algo muy especial para sanar el corazón y poder ver el horizonte que tenemos hacia adelante con positivismo y alegría, así nuestra pérdida haya sido grande. Y para ser compasivos con nosotros mismos primero que todo toma práctica, una práctica que nos ayuda a entrar en nuestro corazón coraza por coraza para enfrentar el miedo, la ignorancia, el odio o rabia, hasta que nos volvemos unos seres humanos más sensibles, más alegres y amorosos. Cuando perdemos a alguien como la madre, la mía propiamente mi compañera de la vida, mi gran confidente y amiga... Que más dolor podemos vivir y como podemos sanarlo de una manera positivas sin rencor o rabia por la vida, sin celos de otros y sin temor.
Aquí esta mi experienciaEs pues con compasión con nosotros mismos viviendo en cada momento lo que se nos presenta y entendiendo lo que tenemos en el corazón y el dolor que refleja ese momento. Con esa compasión a mi misma y por lo que he tenido que vivir dándome tiempo para sanar y entender que tengo que aprender de este momento de mi vida y verlo como algo que vale la pena, es cuando empiezo a perdonar, dejar ir, y abro mi corazón a la felicidad. Y con la tranquilidad de saber sobrellevar mi dolor encuentro en mi amor propio la oportunidad de enfocarme en mi presente, mi esposo, mi hija, familia y mi profesión.
Como dice el Dalai Lama "la compasión no es un negocio de la religión, es un negocio que le compete a los seres humanos. No es un lujo, es algo muy esencial para nuestra propia paz y estabilidad mental, es esencial para la supervivencia de la humanidad." Y luego dice: "Cada uno de nosotros por nuestra propia manera, podemos tratar de entregar compasión a los corazones de las personas"
Esta es mi reflexión de todo esto, sí nuestro corazón está cerrado y no puede sentir compasión y más aún no la podemos expresar para con nosotros mismos o para los que nos rodean, este es un momento importante para tratar de trabajar en ello. Este es mi mensaje. Lo primero es empezar a trabajar en nosotros, en hablarnos con el corazón y dejar fluir esa energía que nos atrapa y nos paraliza. Dejar ir la tristeza, la rabia, el dolor, la frustración. En un lugar especial donde encontramos paz, ya sea en casa, en el jardín, parque, playa, o en cualquier lugar donde sentimos paz interior. Si estamos enfermos, o estamos atravesando una etapa donde la vida no es lo que queremos, tomemos nota de ello en aquel librito del corazón con solapa de cuero o con color, donde expresamos nuestro sentir. Entonces allí es donde debemos mirarnos como en un espejo con ojos de amor, con ojos de compasión para dejar fluir los problemas o lo que nos frustra. Compasión no es lástima, compasión es amor por uno mismo y por los demás. Es poder entender que todos tenemos momentos complejos y que al mostrar compasión estamos dispuestos a caminar y esforzarnos en dejar fluir.
Entre mis lecturas y los seminarios que dicto tengo las palabras de una mujer muy fuerte y tenaz que comparto con mis alumnos en clases, Eleanor Roosevelt, " toma coraje amar, pero el dolor por amor es un fuego purificante que sólo los que aman generosamente lo saben". Sabemos que las personas que tienen miedo a experimentar dolor o tristeza, son aquellas que se entregan con limitaciones, o que simplemente se cierran como caracoles en su concha. Esas no dan nada, no reciben nada hasta que la vida se les apaga. Eso no es lo que deseamos pues, porque tenemos que vivir plenamente aún si la vida nos causa dolor como cuando perdemos a alguien, o renunciamos a un trabajo, o tenemos conflictos con algo que no funciona. La vida no puede ser vivida con temores, es importante sentir esa pena grande haciendo presente la compasión en uno mismo para aprender de sí... Por ello en esos momentos de duda o frustración es cuando he aprendido a decir: "dolor o frustración, te bendigo en perfecta Armonía para dejarte fluir..."
Entonces esta es una invitación a abrirnos a la compasión a vernos con ojos de amor, porque todo el mundo está en búsqueda de ese sentido por ser, por amar y ser amados. Y puedo pues decir que compasión es también entender el dolor del otro, y ayudando a ese ser a caminar acompañado. Eso nos hace mejor personas. Pero hay una diferencia entre tener compasión y que alguien tome ventaja y se aproveche de nuestras intensiones o nos robe la energía. Para mi ser compasivo es tener la capacidad de amar y dar lo mejor de uno mismo, pero no en detrimento del bienestar de uno mismo. Es dar y recibir como el flujo universal de la energía. Este intercambio nos genera abundancia si permitimos que nuestro ser se entregue y que estemos dispuestos a recibir a cambio. En muchos aspectos de mi vida con mi Madre, la Maite a la que dedico este escrito, ella siempre me hizo énfasis en siempre tratar a los demás como quiero que me traten. Es es una regla universal para fluir.
La compasión en mi vida ahora más que nunca me ha ayudado a tratar de ser más paciente conmigo misma y con los que me rodean. Con mi familia, mi esposo y mis hermanos. Y desde qué reflexiono en toda esta ausencia de mi madre y en su legado trato de pensar con el corazón. Eso es compasión. Y es que de verdad que el corazón puede ser muy intuitivo porque el conocimiento puede llegar del corazón. Ahora bien, la semilla de la oportunidad para crecer y buscar momentos que nos hagan más humanos y conectar con nosotros mismos y los demás de una manera más armoniosa está aquí. Se presenta en cada momento o segundo en el que tenemos la verdadera habilidad de pensar con el corazón y tener compasión. Y por ello creo que la compasión empieza por casa, así que tenemos que tener compasión primero con nosotros mismos. Por ello digo que es importante llorar, y realmente extrañar a alguien que se nos fue y amamos. Aquel que esta enfermo, o con dolor profundo. No hay nada malo en llorar porque llorar purifica y limpia el corazón.
Extraño a mi mama todos los días desde ya casi cuatro meses, no puedo explicar como se extraña, como la pienso y la quiero presente. Pero he aprendido a ser compasiva conmigo misma y aunque a veces estoy tan apurada en mi corre corre diario, hago el esfuerzo de parar y escuchar mi corazón. Parar y hablar conmigo misma para darme tiempo a dejar fluir la energía que sea que tengo. Últimamente siento que ha sido muy rápido todo lo que sucedió con mi mama y el ajustarme a la vida sin ella, con mi hijita que crece, mi esposo que esta presenté y necesitamos de los dos, con mi trabajo y familia. Es como una afán tras otro, y viéndome tan entregada a todo, tuve que tomar un momento y parar para decirme a mi misma que tenía que poner freno para poder sentir, digerir, aceptar y medir paso a paso mis emociones. Quería ejercer esa compasión conmigo misma y no darme tan duro y esperar tanto de mi. Entonces he empezado a darle sentido a esos momentos conmigo misma, una caminata, una ida al parque, un buen libro, una copa de vino tinto, un paseo al mar que limpia, lo que sea que me ayude. Esos son mis momentos de compasión conmigo misma.
Mi compasión conmigo misma ha empezado desde el momento en que comencé a escuchar mi corazón a entender lo que sentía y lo que debía sanar. Creo que al hacer esto puedo pues escuchar mi corazón y ello me ha ayudando a entender a otros. Ahora comienzo a conectarme más cercanamente a mi esposo en nuestro nuevo rol de pareja con una pequeñita que crece.
Mi reflexión para ti querido lector en busca de abrir tu corazón para sanar, armonizar o crecer... La compasión es un aspecto importante que nos ayuda a sanar el corazón de cualquier dolor o situación. En mi experiencia la compasión combinada con el cuidado que le podemos dar a nuestro ser para nutrirnos y armonizar nuestros sentidos es algo muy poderoso que me ha mantenido intacta aún en esta tormenta de emociones por mi pérdida. Bueno y de como nutrirnos y armonizarnos podremos hablar más adelante. Por ahora los dejo con la tarea de practicar compasión empezando por casa.
En mis sueños algunas veces me he encontrado con mi mama, y gracias a ese milagro de los sueños hemos tenido charlas hermosas... Aquí les comparto ese mensaje que me ha ayudado a llevar en alto su nombre, la de la Maite alegre y la de la abuela feliz. "Que hoy haya paz dentro de ti. Que confíes que eres lo que exactamente quieres ser. Que no olvides las posibilidades infinitas que han nacido en ti de tener fe en ti mismo y en otros. Que puedas usar tus talentos los que haz recibido y que pases el amor que se te ha dado. Que Estes contento contigo mismo por como eres. Deja qué este conocimiento se adentre en tus huesos, y permita q tu alma cante, baile, célebre su libertad. Esta ahí para cada uno de nosotros."
Con cariño, Tatyana
No comments:
Post a Comment